No todos los blancos son iguales. Técnicamente, el blanco puro se puede definir como la ausencia de color (en la pintura) o la combinación de todos los colores (en la luz), pero a la hora de decorar, añadir tan solo una pincelada de otro color puede aumentar el atractivo del blanco de manera increíble.

Si profundizas en la familia de colores casi blancos, descubrirás una enorme variedad de tonos que dan una sensación un poco más cálida o relajante que el blanco luminoso. Tanto si eliges tonos crema como el vainilla y el encaje antiguo o tonalidades crudas como el beis o hueso, los blancos desvaídos pueden utilizarse para crear un efecto matizado, tranquilo y encantador.

Colores de la imagen