Aumenta la sensación de espacio en el baño con tonos neutros pálidos como el blanco pluma o un cálido gris paloma. Las tonalidades suaves como el aguamarina y el verde mar también funcionan muy bien en cuartos pequeños: engañan la vista al pensar que las paredes están más separadas de lo que realmente están. ¿Tienes un techo bajo? Elige un color dos tonos más claro que el de las paredes para que parezca más alargado.

Los colores vivos también quedan bien en espacios pequeños; la clave está en aplicarlos en pequeñas dosis. Añadir un toque de color a las estanterías o armarios del baño con tonos alegres desviará la atención de las zonas estrechas y creará un punto central. Elige tonos frescos y luminosos que queden bien con el blanco, como el mango o limón. Los amarillos brillantes también levantan el ánimo al instante y crean un oasis de tranquilidad donde revitalizar cuerpo y mente.

Colores de la imagen