Los hermosos colores que oscilan entre el azul y el verde siempre han sido muy apreciados por sus cualidades especiales. Los persas creían que la turquesa, una gema que combina el azul y el verde con un toque de amarillo, ahuyentaba el mal de ojo. Llevaban puestas estas piedras azules verdosas como un amuleto protector. En el antiguo México, se reservaba la turquesa para los dioses y los meros mortales no la podían llevar.

El verde azulado, que es una mezcla de azul, verde y un toque de gris, es simplemente un tono más oscuro del turquesa. Tanto el verde azulado como el turquesa irradian la paz, la calma y la tranquilidad del azul y el equilibrio y expansión del verde. Prueba a utilizar el turquesa en el dormitorio para crear una sensación dulce y femenina y tonos más oscuros de verde azulado para aportar sofisticación a salones y entradas.

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