1. La primera impresión es la que cuenta

Una puerta de entrada recién pintada puede cambiar radicalmente el aspecto de tu hogar. El color ideal para la puerta depende en gran medida del estilo de tu casa, pero, a modo de guía, los hogares tradicionales suelen quedar bien con acabados muy brillantes como un rojo o un azul marino intensos, mientras que a las casas de estilo moderno les van bien tonos contemporáneos, como grises cálidos, lilas y verdes azulados.

2. Empieza con cosas pequeñas

Aplicar una nueva capa de pintura a las contraventanas, los marcos de las ventanas y los ribetes cambiará por completo el aspecto de tu espacio exterior. O, si solo dispones de una tarde libre, ¿por qué no usas unas muestras de pintura para darles un aire nuevo a las macetas? Coloca tus plantas favoritas o utiliza esquejes del jardín.

3. Los colores, cuanto más sencillos mejor

Una combinación de dos o tres colores será suficiente para dar una imagen elegante sin exagerar. Una paleta monocromática bien escogida es una buena forma de de añadir un toque espectacular sin tirar la casa por la ventana; además, te será más fácil dar toques de color mediante la incorporación de accesorios.

4. Usa el color para resaltar

Anima el entorno con complementos textiles en colores vivos y estampados modernos, como las rayas y las flores. Un toque de color puede incluso transformar una esquina exterior. Prueba a decorar una silla de jardín con cojines de colores llamativos y una sombrilla de playa a rayas.

Colores de la imagen