Tanto si el oro te hace pensar en grandiosos palacios de la antigüedad como en el glamuroso mundo de Hollywood, no cabe duda de que el diseño actual esta pasando por una auténtica fiebre del oro.

Cuando se utilizan en el hogar, los tonos dorados aportan sofisticación y un aire de prestigio, mientras que los amarillos suaves evocan una sensación de bienestar. El dorado realza e ilumina de forma natural los tonos que lo rodean, motivo por el que es tan fácil compaginarlo con otros esquemas de colores. Aplica capas de cobre mate y oro blanco para añadir intensidad y viveza a una habitación grande, o inspírate en la arquitectura actual incorporando toques metálicos en espacios neutros para obtener un estilo más elegante y contemporáneo. Si lo que quieres es conseguir un ambiente moderno, combina la intensidad del dorado amarillento con blanco y un lima suave, o mezcla un tono rubí y violeta intenso con dorados desvaídos para darle un giro inesperado a un esquema de colores tradicional.

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