A principios de los años 80, varios psicólogos llevaron a cabo estudios en los que pintaron las celdas de una cárcel de rosa y notaron que los presos estaban más tranquilos. Las empresas de autobuses tapizaron los asientos de rosa y el vandalismo se redujo, y cuando los empleados de organizaciones benéficas llevaban camisetas de este color, las donaciones se multiplicaban por tres.

¿Por qué? El rosa es un color relajante y acogedor que se asocia con feminidad, sensibilidad e incluso compasión y amor. ¿Alguna vez has escuchado frases como “estar como una rosa” o “ver todo de color de rosa”? En la cultura occidental el rosa es símbolo de gratitud, inocencia, admiración y dulzura. De modo que si quieres crear un remanso de paz y tranquilidad en tu hogar, prueba a pintar tu dormitorio o salón de un tono rosa suave.

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