La tradición de que el líder de la carrera lleve un maillot amarillo comenzó en el año 1919 en el Tour de Francia. Los periodistas querían ver con más facilidad al ciclista en cabeza, así que el director del Tour de Francia, Henri Desgrange, escogió el amarillo entre todos los colores.

Pero ¿por qué el amarillo? Algunos dicen que es porque el patrocinador del Tour, un periódico llamado L’Auto, se imprimía en papel amarillo. Otros dicen que la escasez causada por la guerra provocó que solo estuviera disponible ese color. Sea como fuere, el amarillo canario en la actualidad encarna el éxito, al menos en el mundo ciclista.

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