Tras las gloriosas tonalidades verdes del verano, las hojas de los árboles y los arbustos empiezan a adquirir un tono cada vez más dorado e intenso. Es difícil no quedar deslumbrado por la gran variedad de amarillos, rojos, naranjas y dorados, una exposición especialmente legendaria en Nueva Inglaterra y Estados Unidos. Pero ¿sabes por qué las hojas pasan del verde al dorado?

Se debe a una reacción en el follaje por la disminución de la luz solar. La clorofila existente en las hojas se descompone y deja al descubierto los carotenoides que se ocultan debajo, eliminando el verde y tiñendo así las hojas de diferentes tonos vivos.

Si los tonos otoñales te levantan el ánimo, elige tonalidades doradas como el color miel, calabaza, caléndula, castaño rojizo y cobre. Prueba a recrear esta combinación de colores en tu hogar mezclando amarillos y naranjas dorados en diferentes tonos o añadiendo un neutro cálido sofisticado como el moca o canela para equilibrar la viveza del dorado.

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