El zafiro, la segunda piedra preciosa más dura después del diamante, también se conoce como la “piedra de la sabiduría” y algunos creen que posee verdaderas propiedades de curación. En la antigua Persia, los zafiros se molían y se utilizaban como medicina para todo tipo de dolencias, mientras que Iván el Terrible de Rusia declaró una vez que los zafiros fortalecían el corazón y dotaban de valor a una persona.

Los zafiros azules tienen muchas tonalidades, desde el azul pálido y etéreo a un violeta intenso, pero hoy en día el color zafiro suele referirse a un azul aciano aterciopelado que queda de maravilla prácticamente en cualquier espacio interior. Prueba a combinar tonos zafiro con blanco luminoso para evocar el azul frío del mar Mediterráneo, o coordínalo con otros colores de piedras preciosas, como el esmeralda, turquesa o topacio, si quieres un estilo decorativo más arriesgado. ¡Vamos, atrévete!

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