Si tu despacho lleva una doble vida como habitación para invitados o lugar para los trastos, tendrás que definir dónde empieza y termina el espacio para trabajar, o de lo contrario te quedarás dormido cuando tendrías que estar trabajando. ¿Tu escritorio está de cara a una pared? Pintar esa pared de un solo tono que estimule la creatividad te ayudará a definir el espacio de trabajo del resto de la habitación. Puede que incluso tu cerebro empiece a asociar el trabajo con ese color en particular.

En caso de que compartas espacio con un sofá cama, unos cuantos toques personales como un cuadro bonito, un florero con flores frescas o una fotografía con marco harán que la habitación esté siempre disponible para los invitados (incluso los que lleguen sin avisar). Es inevitable que los despachos se llenen de todo tipo de cosas, así que será mejor que dispongas de diferentes opciones de almacenamiento. Las estanterías abiertas son un modo fantástico de mostrar tus artículos favoritos, además de darle a tu despacho un aire muy personal.

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