Apreciado por su belleza desde la Edad de Piedra, el ámbar es una de las joyas naturales más espectaculares del mundo. Sus tonos dorados impregnan este excepcional fósil de una calidez y un lujo que ha inspirado a diseñadores y artistas durante siglos. Los tonos ámbar oscilan entre un amarillo denso y gelatinoso hasta un vainilla blanquecino, pero su característico matiz dorado siempre sale a relucir.

Mezcla tonos ámbar para dar una sensación de lujo y calidez a cualquier habitación. En espacios en los que quieras añadir luz sin renunciar a la calidez, como en la entrada, puedes probar con tonos más pálidos y rosados de ámbar, que quedan bien con cualquier luz. Los ámbar rojizos con suaves marrones dorados son ideales para zonas donde quieras pintar un ambiente relajante, como el salón y el dormitorio. Prueba a contrastar el ámbar con tonalidades delicadas de azul o violeta: comprobarás que estos tonos le aportan luminosidad en el acto.

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