En el cuarto de baño pasamos algunos de los momentos más importantes del día, ya sea cuando nos despertamos por la mañana, cuando nos relajamos por las noches o cuando disfrutamos de una sesión de belleza. Si quieres convertir tu baño en un remanso de paz donde puedas desconectar y relajarte de verdad, prueba con una paleta de blancos relajantes. Los neutros pálidos no solo evocan pureza y limpieza, sino que además aportan un matiz atemporal que funciona prácticamente en cualquier espacio interior.

Complementa el blanco con tonos fríos, para suavizar el look y crear un entorno de meditación. El blanco refleja la luz y cobra vida propia con mucha facilidad, así que prueba a incorporar diferentes opciones de iluminación, como luces de techo ajustables y luces en espejos de pared, para crear una atmósfera flexible. Solo te falta añadir un baño caliente y unas suaves toallas blancas para disfrutar de un spa privado en la comodidad de tu propio hogar.

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