No resulta sorprendente que la imaginación de los niños reciba más estimulación si están rodeados de colores vivos y estimulantes. No obstante, también debemos ser prácticos a la hora de pintar la habitación de nuestros hijos. Para que el estilo decorativo no se quede atrás, elige neutros tranquilos para las paredes, como un verde grisáceo relajante o un tono piedra cálido.

Una base neutra le ofrece a tu hijo multitud de opciones para jugar con el color. Prueba a destacar una pared con un color intenso o dale un toque divertido con papel pintado, plantillas o pintando toda una pared con un motivo. Haz que los niños participen en el proceso. Al fin y al cabo, la pintura no solo es una manera fácil de transformar su habitación en un lugar fantástico, sino que también es la forma perfecta de que tomen un primer contacto con el poder del color. .

Colores de la imagen